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Cerrado

Por mucho tiempo he escrito durante los momentos más difíciles de mi vida. En los muy buenos también lo he intentado, pero lo mejor de ser feliz es que no te da tiempo de escribir. 
Lamentablemente la escritura se destina para los momentos solitarios, para cuando no puedes hacer algo mejor. Es triste, pero es la verdad. La felicidad se encuentra en las flores, en las cascadas, en los atardeceres, en tomar a alguien de la mano mientras caminas por un lugar pintoresco, al bailar, mientras miras una obra de arte que te llega, mientras miras una obra de teatro que te hace llorar, mientras sientes el amor en los grandes ojos de la persona que te está mirando. En ayudar a los demás. Difícilmente puedes escribir en esos momentos, al menos yo no lo recomendaría.
Los tropiezos son los puntos más álgidos de la escritura. Es mediante la desgracia que los artistas crean sus más grandes obras. La incertidumbre de la vida suele guiar obras sobresalientes. En los momentos felices no escribo o escribo …
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Escribir

Es más que un oficio. Es una necesidad que tienen algunos, una forma de tomar aire para no ahogarse. Es la forma de estructurar los pensamientos y entender -hasta que leemos nuestras palabras-, qué está ocurriendo en nuestro corazón.


Blanca y poderosa flor de azahar

IN ROSITA DE OLIVO DE LOS TIGRES DEL NORTE (00:00) A (00:05) BAJA Y PERMANECE DE FONDO.
Así arrancamos esta mañana, en una edición más de Buenos días con Jonás, aquí en la 1220 de AM, Siempre contigo. Nunca lo hago, porque debemos un respeto a nuestros invitados, pero hoy voy hablar mientras se escuchan los poderosos Tigres del Norte. Le voy a explicar porqué. Resulta que hace muchos años conocí a Rosita, una chica de linda sonrisa, era amable, tanto que un día la abordé, así sin más, para preguntarle si tenía calor. Me miró como si fuera cualquiera persona que no estuviera tremendamente impresionada ante su presencia, aunque sabía de sobra que estaba temblando por tenerla en frente. Me contestó con esa sencillez que permanecía en su rostro: Sí, ¿verdad? Está fuerte. No tenía simplemente nada qué decirle. Pero a ella tampoco le incomodaba mi presencia, tenía el don de fingir que todo estaba bien, aunque tuviera cierto desprecio por tenerte a un lado. Tenía también el poderoso don de ha…

Sin tanto pensar

Son las 6:00pm de la tarde. Rodrigo comprueba el resultado de unas divisiones con la calculadora científica solar que le ganó a su hermano en una apuesta en la que el Necaxa venció al América. Cierra el cuaderno y se va a acostar a su recámara. Prende su televisión, terminan los Caballeros del Zodiaco, la apaga y sale de su recámara. Los altos robles de la avenida cercana resguardan a cientos de aves que ensordecen. Rodrigo no lo nota, tampoco nota el cielo entre morado y naranja del otoño, para él es normal el viento de los pueblos cercanos al volcán. Rodrigo no piensa que dentro de algunos años talarán esos árboles para construir un bulevar. Tampoco sabe que un día se mudará a la ciudad, desde donde no se ve tanto el cielo y jamás escuchará a tantos pájaros cantar al mismo tiempo. Jamás. Tanto así, que sin recordar exactamente esa misma tarde, la extrañará. Así de duro. Lo más terrible de extrañar, es no saber qué extrañamos. No saber si es el viento, las aves, los árboles, o la ver…

Dos tipos sin nada

La simple pregunta ya era muy seductora. Caminé por una repleta de bares de lujo con mesas sobre la banqueta, todas las mesas estaban llenas de personas que hablaban en voz más alta de la que usan para dar los buenos días. Poderme convertir en cualquiera de todos ellos, hombres y mujeres exitosos que podían tomar una cerveza de 120 pesos un martes por la noche mientras conversaban con otros tan exitosos. O quizás no tanto. Acepto que fingí que ninguno de ellos me interesaba, pero por momentos me vi en sus relojes caros y demasiado grandes para sus muñecas flacuchas, vi sus corbatas de estambre de diseñador, vi esas bolsas caras que pagaría con dos o tres quincenas, mientras seguí caminando escuché voces de personas que no necesitaban nada, o quizás lo necesitaban todo, pero en esas voces se sentía el poder del que ya lo tiene. Dije que no, pero seguí buscando y buscando. Me despedí del grupo y seguí caminando por la calle que a medida que se alejaba de la zona de bares, se volvía más …

Celosas letras

Siempre he dicho que escribir es la profesión más barata del mundo, pero no es del todo cierto. Escribir cuesta, y cuesta mucho. Cuesta hasta que duele. Entre los diálogos se va desgarrando el pecho, entre los personajes profundos se va oscureciendo la vista, dentro de cada palabra, se va muriendo de a poco. De poco en poco hasta llegar a mucho. 
Escribir es el más solitario de los actos. Escribir es la más personal de las aventuras. Uno se va embarrando sobre el papel, quedarán pedazos de sesos esparcidos sobre los poros de la celulosa en forma de caracteres. Hay días que de las letras sale sangre, hay veces que de las letras no sale nada, están solas, huecas, todas abandonadas y tristes. Solas.
Es un ritual que demanda todo. Arrebata. Se hospeda en las imperfecciones y el sufrimiento. Escribir para quedarse solo. Escribir para ocultarse en sí mismo. Es una maldición que uno carga, porque no hay  elección. Uno escribe o simplemente no es. Las letras tienen celos, y no te comparten con …

El pegamento de las cosas

IN "OTHERSIDE" DE "RED HOT CHILI PEPPERS" DESDE EL PRINCIPIO COMO FONDO.

Otro lugar. ¿cuántos no desearíamos estar en otro lugar? Yo amo la radio, porque me regala eso. Cerrar los ojos y estar debajo del mar escuchando a los Chilli Peppers, subirle un poco y estar en lo más alto de la montaña dejándonos caer. Sólo hay que subirle de volumen, sólo hay que cambiar de track, pero permanecemos en el mismo sótano pegando muebles. Pegando muebles. Una silla. Otra silla. Otra silla. Una pata, otra pata, otra pata, pegamento, y otra silla. Ponerse los audífonos y empezar el viaje. Muchos días he tomado horas extras porque tengo ganas de escuchar más música.
Las sillas no son sillas, son proyectos de sillas. Vienen en un riel las piezas, yo las armo, pongo resistol entre sus partes, agregó cuatro pijas, y hay otra silla. Yo las armo, pero el pegamento es el alimento de las silla. Sin él no cuajan, se mueven y se terminan venciendo. Yo también tengo mi resistol. Es la música y…