lunes, 5 de septiembre de 2016

Palabras

Son para escribirse y quedarse.
Son para escribirse y después leerse.
Son para leerse, compartirse y defenderse.
Son para regalarlas.
También para dedicarlas o para pensar en alguien.
Pero sobre todo, son para mantenerlas hasta el final.

Y cuando te las den, usarlas, apropiarse de ellas, defenderlas también y diasfrutarlas.

No importa si son de despedida. Son tuyas.

Uno las escribe y dejan de ser de uno. Ya son de quien las inspiró. Ya son de quien las causa.

Ya son solamente de quien las guardó discretamente en el bolso. De esos que sintieron un calambre mientras las leían.

Las palabras pertenecen a los ojos que hacen brillar. Las palabras son sólo de los corazones que se entregan entre comas y puntos suspensivos. 

Son de quienes las dicen y se quedan, y te buscan la cara y exigen respuesta y no aceptarán que mueran mientras se pronuncian, por el contrario luchan cada día por mantenerlas. Y las leen. Y las leen. Y las pronuncian en voz alta, cual si fueran conjuros que un día habrán de convertirse en realidad.

¿Te imaginas cuátas palabras acumula ya tu sonrisa? 

Definitivamente, todas.

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