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Mostrando entradas de julio, 2018

No, no es un cuento

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Tu sabes mejor que nadie que a mi no me gustan los cuentos, detesto andarme con historias que no llegan a nada. Prefiero ser directo. Muy directo. Pero ahora debes de escuchar esto que tengo que decirte. Parecerá un cuento, pero no lo es. 

Era un tipo que más bien parecía no importarle nada, retraído, aveces ausente, lo mirábamos que pasaba a veces a la tienda, nunca sabía qué quería, sólo miraba por unos segundos y a veces tomaba unos kranky, otras veces no tomaba nada y salía por donde llegó. Así era él, y nadie le decía nada, lo dejábamos irse. No hablaba con nadie, ni nadie quería hablar con él. 

Paulita, la de la panadería, un día se dirigió a él, le preguntó algo sin importancia, una de esas cosas que uno pregunta por cortesía, pero que no tiene interés de saber, quizás sólo para hacer la conversación. No sé si le preguntó por dónde creía que viviría el Minotauro si aún viviera, o por qué partido político votarían los Targaryen, no me hagan mucho caso. El punto fue que el fulano é…

Tantedad

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Tanto por leer.
Tanto por escribir.
Tanto por ver.
Tanto por respirar.
Tanto por andar.
Por jugar.
Por escuchar.
Por vivir.
Andar.
Comer.
Mirar.


Tanto.


Noche de pensar

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Era una noche para pensar. Había de todas, unas para bailar, otras para leer, otras escasas eran para mirar. Ésta, era para pensar. Y te pensé. Pero no como se piensan a las personas que uno aprecia y que desea que se encuentren bien, a ti te pensé formada por millones de granos de arena de mar moviéndote a la orilla de las playas de Acapulco, más alta que los edificios de la Costera, te desplazabas entre palmeras que apenas te llegaban a las rodillas. De vez en cuando pisando un coche sólo para divertirte. Te pensé caminando hacia mi, sin advertirme, pisándome y dejándome incrustado sobre la planta de tu pie. Así caminaste por varias horas. Te aburriste y regresaste a tu lugar, el mar. Ola tras ola deshaciéndote. Haciéndote una con el mar. Y yo ahí, flotando, buscándote entre la arena que te había comido por completo. Pensando. Era noche de pensar. Entonces entendí que el mar no te comió, tú te comiste el mar y la arena. Sí. Cada vez que vea el mar, cada vez que vea la área, cada vez…