sábado, 3 de septiembre de 2016

Diálogos forzados


Así es como inicia la mañana, oscura, fría, con el eco de los ladridos de los perros que por momentos no me deja escuchar tu voz dándome los buenos días, pero de inmediato callo los sonidos de la calle para concentrarme en lo que me dirías si estuvieras aquí. En lo que te diría si pudieras escucharme. 

Siempre me he considerado bueno para los diálogos, pero tardo mucho en escribirlos, puedo detener una conversación para decir que esa frase es muy profunda y que debería de ser el inicio de una película o la línea de un villano maldito. 

Pero no soy tan bueno para los diálogos en vivo, tengo problemas para decirte grandes frases en momentos especiales, en esos momentos suelo quedarme callado, pensando si eso que dije está bien dicho, si he dicho alguna tontería, o qué será aquello que quedará en tus recuerdos cuando ya no estemos. 

Por eso muchas veces me quedo callado y no digo nada. Me quedo pensando, me quedo pensando si debí haberlo dicho, o si debí haber callado, debí haber dicho menos. No habrá un editor literario que analice la obra completa y pueda detenerme si es que estoy siendo demasiado duro y complico la continuidad de la historia. 

No me gusta cuando tú no estás, pero debo afirmar que es más sencillo dialogar contigo, porque a veces elijo un tono más valiente, directo y puedo terminar una oración con mucha más seguridad, en esos casos soy determinante y no temo que la historia deba terminar antes. 

Otras veces soy más amoroso, blando y digo todo eso que sé que te gustaría escuchar, esas escenas terminan con un largo beso debajo de las estrellas. 

Muchas veces no sé cómo es que los sucesos fueron llevándome hasta ahí, pero ya estamos acompañados de las estrellas, disfrutando de las constelaciones que no nos observan, pero tampoco nos impiden ser testigos de su luz. 

Ahora que no estás puedo ensayar cada línea, escribirlas, leerlas en voz alta mientras camino por el estudio y voy modulando la voz. 

Ahora no sé si algún día me puedas escuchar, pero si sí, ya tendré muy bien practicadas esas líneas en las que te diré que no permitiré te separes nunca más.  
Una foto publicada por Josue Contreras (@josuerodrigo) el

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